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Las crestas de tierra contra la contaminación acústica del aeropuerto de Ámsterdam | Países Bajos

Cómo el aeropuerto de Ámsterdam lucha contra la contaminación acústica con el arte de la tierra

El Aeropuerto Schiphol de Amsterdam, ubicado a 9 kilómetros al suroeste de la ciudad, es el tercer aeropuerto con más tráfico de Europa y uno de los más activos en el mundo. En un año, aproximadamente 63 millones de pasajeros pasan a través de Schiphol en hasta 479.000 vuelos desde y hacia diferentes destinos internacionales. Eso es un promedio cercano a 1.300 vuelos diarios, o cerca de un vuelo cada minuto. En otras palabras, Schiphol es un aeropuerto de mucho ajetreo y ruido.

Cuando los militares holandeses construyeron por primera vez una pista de aterrizaje aquí en 1.916, eligieron el sitio porque era un pólder (tierras bajas y planas que solían ser el lecho de un gran lago). Durante las últimas décadas, la extensión plana del pólder (llamado Haarlemmermeer) se convirtió en una de las zonas más densamente pobladas del país, y el ruido producido por el aeropuerto se convirtió en un problema muy molesto para los vecinos.


Durante años, los residentes se quejaron por el estruendoso e incesante ruido producido cada vez que un avión despegaba. Este tipo de ruido, llamado ruido a nivel del suelo, se propaga a través de Haarlemmermeer, el cual es totalmente plano, sin colinas ni valles que puedan interrumpir la trayectoria de las ondas sonoras. Cuando el aeropuerto abrió su pista más larga en el año 2.003, los residentes podían oír el estruendo a más de 28 kilómetros de distancia.

Para abordar el problema del ruido del aeropuerto, se contactó con un integrante de una firma de arquitectura, hasta entonces no muy conocida, llamada H+N+S Landscape Architects, el paisajista Paul De Kort.


La idea de contratar a un paisajista para resolver un problema técnico nació de una casualidad. En 2008, después de un intento fallido de controlar el ruido, los funcionarios del Aeropuerto Schiphol descubrieron que después de que la tierra de cultivo entre la pista y los asentamientos de los alrededores fuese arada, el ruido se reducía.

Así, Pablo De Kort excavó una serie de zanjas en el suroeste del aeropuerto, un poco más allá del borde de la pista. La distancia entre las crestas son más o menos el equivalente a la longitud de las ondas del ruido del aeropuerto (unos 10 metros). A día de hoy, hay 150 surcos perfectamente rectos y simétricos con altas crestas de 2 metros entre ellas que están consiguiendo reducir el ruido en más de la mitad.


Paul De Kort se basó en las experiencias de un físico y músico alemán del siglo XVIII llamado Ernst Chladni, cuyas investigaciones sobre la física del sonido sentaron las bases de la ciencia moderna acústica. A veces se le conoce como “el padre de la acústica”. En uno de sus más famosos experimentos, Chladni roció arena en una placa de metal y la sometió a vibraciones, haciendo que los granos se organizasen entre ellos mismos en patrones geométricos y crestas. Hoy en día estos patrones son conocidos como figuras de Chladni.

En la actualidad, el trabajo de Pablo De Kort en el Amsterdam Airport Schiphol, ajardinándolo, se conoce como “Buitenschot Park” y cubre unas 36 hectáreas. Varios caminos pasan este nuevo parque, contando con un carril para bicicletas pavimentado en el centro y un sendero también pavimentado que atraviesa el propio parque.


De Kort también incorporó al proyecto una serie de piezas de arte dentro del parque, tales como el “oído que escucha”, una antena parabólica que amplifica el sonido que viene de muy lejos, y “Chaldnipond”, un estanque en forma de diamante con un puente y un mecanismo por debajo para crear olas en el agua.

El aeropuerto Schiphol está tratando de reducir aún más los ruidos, tratando que, poco a poco, las compañías actualicen sus flotas. El plan es lograr una reducción de ruido de hasta 10 decibelios.

Las fotos de este post pertenecen a Paul De Kort y H+N+S Landscape Architects.



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