En las profundidades de los bosques del centro de Francia, un experimento arqueológico e histórico inusual está ocurriendo. Un equipo de albañiles, carpinteros, herreros, canteros, fabricantes de baldosas y trabajadores de otras profesiones están construyendo laboriosamente un castillo medieval desde cero, utilizando solo herramientas, materiales y técnicas, disponibles en la Edad Media. Por ejemplo, están empleando piedras de una cantera cercana que son transportadas por carros tirados por caballos. Las cuerdas están hechas de cáñamo, y en lugar de cemento moderno, se utiliza mortero hecho de cal y arena. Aquí, no hay grúas ni electricidad. Todo en el castillo de Guédelon (el nombre del castillo) pretende recrear una construcción del siglo XIII, más concretamente del año 1228, año en el que se ambienta el castillo.